Mi experiencia con este país se remonta al período 2002-2009. Estudiando y viviendo en Alemania, en Mainz, son muchas las cosas positivas y negativas que me ha tocado vivir. En general me quedo con la tranquilidad, paz y armonía con la que se vive en Alemania. Los alemanes son personas abiertas, tranquilas y con una chispa de mente perezosa

en mi opinión. He convivido en un piso con más de siete personas todas ellas alemanas. Y si bien en el día a día son aplicados y proactivos, en mi opinión, en la conversación dejan que desear.
Buscando siempre la rectitud y la exactitud en todo lo que hacen, son serios por naturaleza. He hecho muchos y relativamente buenos amigos habiendo asistido a muchas fiestas y reuniones. Por mi parte a más de uno le habré causado algún dolor de cabeza por mi actitud rebelde y nerviosa. Pero sin duda, que también me habrán sabido perdonar. Y es en esto donde radica la mejor cualidad de los alemanes. En el pedir perdón y empezar de nuevo.