Si queremos visitar Alemania, quizá sea buena idea considerar un viaje en crucero. Difícilmente al pensar en este destino europeo vendrá a nuestra mente un barco turístico, pero lo cierto es que existen varias opciones muy populares entre los visitantes. Un paseo a bordo de los barcos fluviales es una excelente forma de pasar unas vacaciones fuera de lo común.
Podemos tomar un crucero que recorra el río Rhin, un paseo que ofrece vistas maravillosas a ambos lados del río. Se trata de un recorrido corto, ideal para familiarizarnos con los paisajes alemanes; podemos viajar con nuestra familia, nuestra pareja o los amigos y la pasaremos de maravilla. Podemos tomar uno de día o de noche y disfrutar del buen ambiente a bordo y de las imponentes vistas.
El Rhin es uno de los ríos más importantes del continente europeo, con alrededor de 1,230 km de largo. Nace en los Alpes y desemboca en Holanda, donde se crean las cascadas más grandes de Europa. Este recorrido en crucero nos permite también conocer bellos paisajes suizos y holandeses, colmados de castillos y pueblos antiguos que parecen salidos de un cuento de hadas.
Quienes se embarcan en esta aventura también pueden conocer los bellos viñedos de la zona, que datan de la época romana; sitios históricos como la Roca de Lorelei, con la escultura de la sirena mítica que con su canto atraía a los marineros, haciéndolos estrellar contra las rocas. El crucero también permite desembarcar en algunos de los pueblos típicos, como Rudesheimer, un pueblo pintoresco con un teleférico que ofrece magníficas vistas.
Los viajes en crucero por el río Rhin varían de precio dependiendo de la compañía y de la duración del viaje; los de un día están en alrededor de 60 euros, mientras que otros más largos (de 8 días, viajan por el río Rhin y el Mosela) pueden llegar a costar más de mil euros.
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