El misterio es algo innato en el ser humano, porque todo lo que desconocemos puede ser tratado como misterioso. Aquello que no sabemos explicar, que va contra nuestro propia lógica o nuestro entendimiento del mundo, todo eso es misterio. Desde los círculos de maíz en Gran Bretaña a los avistamientos OVNI en todo el planeta desde hace décadas. Y también, por supuesto, el mayor misterio de todos: ¿Qué hay detrás de la muerte?
Los fantasmas, espectros y apariciones son una constante en todos los países del mundo. Los lugares encantados, desde pequeñas casas hasta pueblos enteros, se reparten por todo el planeta, siendo a la vez temidos y visitados por miles de personas. Algunas zonas, como Edimburgo, hacen de estas apariciones un reclamo turístico más a su ya de por si espectacular oferta cultural. En este sentido, Gran Bretaña cuenta con una gran tradición fantasmal a sus espaldas, y es complicado llegar a un lugar de las Islas que no tenga alguna casa encantada.
Pero en Alemania también hay lugares de este tipo, donde los visitantes aseguran haber visto espectros de otros tiempos, o escuchar lamentos que parecen provenir de más allá de la tumba. Uno de los lugares clásicos en Alemania donde parecen abundar estos fantasmas es el Castillo de Falkenstein, en Sajonia. A pesar de que por su nombre ya nos traiga reminescencias de terror y misterio, no tiene nada que ver con el relato clásico Frankestein o el Moderno Prometeo, que Mary Shelly escribiera hace ya más de un siglo, y que hoy en día es todo un clásico de la literatura universal.
El castillo Falkenstein fue adquirido por la familia Van Asseburg en el siglo XV. Los Van Asseburg eran una saga de adinerados sajones que convirtieron el castillo en una de sus residencias principales. De hecho, todavía hoy, casi seis siglos después, el Castillo de Falkenstein sigue perteneciendo a los Van Asseburg, que no se han desprendido de él ni siquiera por las especulaciones sobre los supuestos fantasmas que lo habitan. Es más, han buscado la manera de hacer de ese “problema” algo beneficioso, convirtiendo parte del castillo en un museo, al que acuden cada año miles de visitantes, en su mayoría atraídos por los sucesos paranormales que supuestamente ocurren en su interior.
Y es que al parecer, una zona del castillo de Falkenstein se mantuvo cerrada durante siglos, a cal y canto, sin que nadie supiera porqué. Simplemente la habitación permanecía totalmente sellada. Las primeras historias cuentan que, en muchas noches se escuchaban lamentos y gritos procedentes de aquella habitación. Pero nadie se atrevía a acercarse a ella, tal vez precisamente por eso. Sabiendo que estaba cerrada desde hace siglos, ¿quién podía estar gritando en su interior?
El caso es que la habitación permaneció cerrada hasta el año 1839, momento en el que algunos trabajadores la abrieron mientras hacían reformas dentro del castillo. Inmediatamente después, volvieron a sellar la habitación, con más celo incluso de como estaba hasta entonces. Se dice que los trabajadores salieron horrorizados de aquel cuarto. Habían hallado el esqueleto de una mujer. A saber cuanto tiempo llevaban allí aquellos huesos. El caso es que los trabajadores, seguramente muy supersticiosos, no quisieron entrar más en ese cuarto, y la habitación siguió sellada un siglo más.
La vez siguiente que el supuesto cuarto embrujado del Castillo de Falkenstein volvió a abrirse fue a mediados del siglo XX, durante la ocupación estadounidense de Alemania en la Segunda Guerra Mundial. Algunos soldados americanos se aventuraron dentro del castillo, y desconocedores de toda la leyenda que había acumulado aquella estancia, la abrieron sin ninguno temor. Es curioso porque en este caso no se habla de que se encontraran un esqueleto, sino algo casi tan tétrico, y mucho más extraño: un cuchillo de carnicero colgando de una cuerda desde el techo.
Al parecer, la habitación debería permanecer cerrada para evitar que los espíritus que la habitaban saliesen fuera. Otra de las cosas más curiosas es que el centro de la actividad paranormal, dentro de la propia habitación, parece ser una lujosa cama antiquísima. Los investigadores que han podido estar en el castillo y realizar sus mediciones afirman que una gran cantidad de energía se mueve en ese sector del edificio, y que los niveles se disparan al llegar a esa habitación.
En cuanto a las apariciones, están han sido más frecuentes desde que el Castillo de Falkenstein se ha convertido en museo y puede ser visitado. A mayor afluencia de gente, mayor posibilidad de que haya testigos de estos espectros. Muchos de estos testigos aseguran escuchar tiros lejanos dentro del castillo. Hay que mencionar que en este edificio se suicidó Eduardo VII de esta misma forma, por lo que la historia tiene su lógica. Otros afirman ver, siempre en Navidad, a un monje atado en la gran terraza real del castillo, como si estuviera encadenado a un castigo eterno.
Además de la supuesta actividad paranormal que hay entre sus muros, el Castillo de Falkenstein es una verdadera maravilla arquitectónica, y merece la pena visitarlo por la gran cantidad de obras de arte que alberga en su interior.