
Wolfsburg
Wolfsburgo es una ciudad situada en la zona norte de Alemania, en el estado de Baja Sajonia. Es bastante conocida por ser sede de la famosa empresa de automoción Volkswagen, una de las principales del mundo. La fama de los coches alemanes, seguros y robustos, se deben en gran parte a los vehículos que salen de las fábricas de Wolfsburgo. Por algo fue llamada, en el momento de su fundación, “ciudad del coche Kdf”, siglas que se referían a Kraft durch Freude, una asociación recreativa vinculada al partido nazi. De hecho, Wolfsburgo fue fundada por Hitler en 1938.
Habiéndose desprendido ya de su ideológico origen, Wolfsburgo ha conseguido destacar en su corta historia en el país germano, primero como parte de la República Federal de Alemania, y tras la reunificación, en todo el territorio alemán. Es uno de los centros de desarrollo industrial más importante de la zona norte de Alemania, gracias en gran parte al sector del automóvil. Pero Wolfsburgo también destaca por ser una referencia arquitectónica dentro de la moderna Alemania, tanto en edificios como en propia planificación urbana. Y es que estamos hablando de una ciudad que cuenta actualmente con 120.000 habitantes, y que ha crecido tanto en tan solo 75 años.
Durante este tiempo, la ciudad se ha expandido tanto como su propia evolución lo pedía. Evidentemente, el crecimiento de Wolfsburgo dependía y depende en gran manera del propio crecimiento y evolución de la firma Volkswagen, principal impulsora de la ciudad. Pero no todo en Wolfsburgo tiene que ver con coches. Empezando por su castillo, el Wolfsburgo, una fortificación del siglo XII que da nombre a la ciudad y que en 1961 ha sido “absorbido” por el crecimiento de esta. En su interior se encuentran el Museo y la Galería Municipal, por lo que la visita al castillo es casi obligada.
Podríamos empezar a enumerar los edificios interesantes que encontrarnos en Wolfsburgo, pero es que la ciudad es tan especial que podría ser tenido como un gran museo de la arquitectura urbana del siglo XX. La planificación urbana en Wolfsburgo es constante y se adapta al crecimiento natural de la ciudad. Además, la propia ciudad siempre ha tenido un espíritu innovador en cuanto a los edificios, creando auténticas joyas arquitectónicas del siglo XX, como pueden ser el Teatro de Wolfsburgo, abierto en 1971 y convertido desde entonces en toda una referencia cultural. también podemos destacar entre los edificios más llamativos el Centro Cultural Alvar Aalto, o la Ciudad del Automóvil, un gran recinto dedicado a la razón de ser de la ciudad, los coches.
Pero como decimos, la cultura también ocupa un lugar muy importante en Wolfsburgo, una ciudad abierta a todas las tendencias, pero sobre todo, a las más actuales y modernas. Como buen ejemplo de ello tenemos el maravilloso Museo de Arte de Wolfsburgo, que en cualquier otra ciudad tomaría el apelativo de Arte Contemporáneo, pero que aquí ya se sobreentiende que las obras que muestra son de este tipo. Siempre buscando la modernidad, las nuevas tendencias, romper con lo tradicional y lo visto. el Museo de Arte de Wolfsburgo es una visita ineludible para todos los amantes del arte moderno.
Wolfsburgo también puede presumir de ser una de las pocas ciudades que posee un Museo de la Ciencia en su estación de tren. El ultramoderno phæno parece un ovni visto desde fuera, y por dentro guarda secretos que bien podrían haber parecido extraterrestres hace tan solo unas décadas. El phæno es una gigantesca estructura, casi una escultura transitable, en la que podremos encontrarnos experimentos científicos y pruebas que desafiarán nuestra lógica.
Y por si esto fuera poco, Wolfsburgo también presume de un gran pulmón verde, el Allerpark, un paraíso natural lleno de cosas que hacer. Desde dar un simple paseo maravillándose a la orilla del lago Allersee hasta darse un chapuzón en el parque acuático BadeLand, si el tiempo lo permite. También cuenta este gran parque con una zona para practicar deportes, además de estar situado junto al estadio del club de fútbol de la ciudad, el Wolfsburgo, ganador de la Bundesliga hace pocos años.
Wolfsburgo, una ciudad joven que ha traído aire fresco a Alemania desde el norte, en cuanto a arquitectura, y una solidez absoluta en el sector del automóvil, convirtiéndose en la ciudad de referencia en este sentido de cara a los consumidores europeos.
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