Museo de la Albertina en Viena

Museo de la Albertina en Viena

Bordeando el edificio del Hofburg y a apenas unos pasos del edificio de la Ópera de Viena se encuentra el maravilloso Museo de la Albertina. Esta lujosa colección, con una romántica historia inicial de fondo, es uno de los museos más apreciados de Viena y ha logrado conquistar el corazón de miles de visitantes a lo largo de las décadas. ¿Quieres saber más sobre esta institución? ¡Entonces, sigue leyendo!

Historia

En un principio, la zona donde se ubica actualmente este museo correspondía a las últimas secciones de la muralla de Viena. Con las sucesivas remodelaciones de la zona, este espacio se conectó con el Hofburg, pero no consiguió el aspecto que actualmente tiene hasta el siglo XVIII.

La emperatriz María Teresa es, en buena medida, responsable de que hoy en día podamos disfrutar de este maravilloso museo. La emperatriz tuvo numerosos hijos con su marido, Francisco I Esteban de Lorena que llegaron a la edad adulta. Siguiendo las costumbres diplomáticas de la época, sus hijas estaban destinadas a ser casadas por razones políticas con representantes de otras casas reales de Europa y la mayoría de ellas así lo hicieron, incluyendo la más joven, la célebre María Antonieta, quizá la más conocida de todas las hijas de la emperatriz. De hecho, les ocurrió a todas…excepto a una.

La archiduquesa María Cristina, nacida en 1742, era conocida dentro de la familia imperial con el sobrenombre de “Mimi”. Era la hija favorita de la emperatriz, por lo que tuvo una ventaja de la que ninguna de sus hermanas disfrutaron: la posibilidad de escoger a su marido. En vez de ser casada por razones políticas, Mimi consiguió que la emperatriz le diese permiso para casarse con Alberto de Sajonia, tercer hijo del rey de Polonia y elector de Sajonia Augusto III.

El príncipe, al ser el hijo pequeño del monarca, no tenía demasiado patrimonio ni este matrimonio reportaba ventaja diplomática alguna para la emperatriz, pero María Teresa aceptó el enlace para hacer feliz a su hija predilecta, asegurándose también así de que quedaría bajo su amparo. De hecho, la emperatriz fue la responsable de la manutención del matrimonio, otorgó a Alberto el ducado de Teschen para su decoro, proporcionó a la pareja diferentes cargos dentro de sus extensos territorios y les permitió obtener cerca del Hofburg el edificio donde hoy se alza la Albertina. Este último fue su residencia principal durante las últimas décadas de su vida y parte de las habitaciones en las que residió se conservan hoy día.

El príncipe Alberto, pese al menguado capital económico y diplomático que aportó a su matrimonio, era un hombre extremadamente culto y capaz, que actuó como mecenas de diferentes artistas y acumuló una impresionante colección artística, que en su mayor parte se conserva en el museo. Como no tuvo hijos, su impresionante colección, así como el palacio, fueron heredadas por uno de los sobrinos de Mimi, el archiduque Carlos, hijo del emperador Leopoldo II y tanto él como sus más inmediatos sucesores habitaron en el palacio y engrandecieron la colección que les dejó el duque de Teschen.

Con el fin de la I Guerra Mundial y la desintegración del Imperio Austro-húngaro, la república austriaca tomó el control tanto del palacio como de la colección artística de los herederos del duque de Teschen. En 1920, se unieron a sus fondos parte de la colección de la antigua biblioteca imperial y la Albertina como institución fue finalmente fundada en 1921. Con su nombre, se pretendía recordar para la posteridad al príncipe que lo empezó todo con su pasión por el arte.

Museo-Albertina-Viena

Las colecciones del museo

La Albertina posee actualmente la colección de dibujos y grabados más grande del mundo. Conserva más de un millón de ellos, entre los que se incluyen algunos de los más famosos de la historia de la humanidad, como la “Liebre”, de Alberto Durero, varios estudios anatómicos y borradores de Rafael, Miguel Ángel, Pieter Brueghel el Viejo y el Bosco, y dibujos de Klimt, Schiele y Picasso. Como se puede deducir por el nombre de algunos de estos autores, los responsables del museo se han esforzado por seguir incorporando obras de arte a su colección relacionados con el arte contemporáneo. Por ello, se han incorporado a su colección dibujos de artistas contemporáneos como Sonja Gangl u obras que hasta hace poco tiempo se encontraban en manos privadas.

Pero, además de su gran colección de dibujos y grabados, que forman el grueso de su colección, la Albertina también posee una destacada colección de fotografías. De hecho, posee la colección de fotografía artística más grande de Austria, con aproximadamente 100.000 ejemplares en su haber, de muy distintos artistas y géneros. Esta es, además, una colección en crecimiento, pues la Albertina continúa incorporando nuevos ejemplares a su museo de forma habitual.

La tercera piedra angular del museo es su magnífica colección de pintura y escultura. Aunque no tan grande como en el caso de los objetos anteriores, lo cierto es que no desmerece. Es especialmente importante por la calidad y singularidad de las obras que posee, que cronológicamente se extienden desde la segunda mitad del siglo XIX hasta la actualidad. La Albertina posee varios cuadros de Picasso, Monet, Chagall, Modigliani y Munch, entre otros muchos, y se ha convertido en un auténtico lugar de peregrinaje para los amantes del arte contemporáneo de todo el mundo.

Por último, pero no por ello menos importante, nos encontramos con las habitaciones imperiales o “State Rooms”. Estas son las estancias que se conservan del palacio original donde vivieron los archiduques antes de la desintegración del Imperio Austro-húngaro, y que han sido renovadas para lucir en todo su esplendor. Esta parte del museo está compuesta por 20 habitaciones distintas que evocan el arrebatador lujo del pasado y que componen uno de los palacios más bonitos de todo el país, destacando salas tan bellas como el Salón de las Musas o el Gabinete dorado.



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Información práctica

  • Una de las cosas que todo visitante debe tener muy en cuenta es que no todos sus fondos están expuestos constantemente, ni siquiera sus obras más importantes. El museo siempre ha dejado muy claro a sus visitantes que ni los grabados ni los dibujos ni muchas de las fotografías pueden estar expuestas constantemente por motivos de conservación, aunque tratan de tener siempre a la vista del público una buena cantidad de fondos de importancia. Por lo tanto, si quieres ver una obra en particular, te recomendamos que escribas al museo y preguntes cuándo va a estar expuesta, para que no te lleves ninguna sorpresa desagradable.
  • El Museo de la Albertina abre todos los días a las 10 de la mañana. Su hora habitual de cierre son las 18.00, aunque los miércoles y los viernes su horario se extiende hasta las 21.00. El museo suele indicar que las habitaciones pertenecientes al palacio pueden cerrar con antelación en algunas ocasiones, pues con cierta asiduidad se celebran actos y recepciones privadas en ellas, por lo que asegúrate de que el día que lo visites no haya nada preparado que pueda interrumpirte.
  • El Museo tiene varias tarifas disponibles. La entrada general cuesta 16 euros. Los estudiantes, los menores de 26 años y los jubilados pagan 11 euros, mientras que los niños y los adolescentes menores de 19 años entran gratis. Por último, las personas con discapacidad pagan 7 euros. Existen precios especiales para miembros de destacados patrocinios o asociaciones culturales de Viena, así como una tarjeta anual para aquellas personas que quieran hacerse patrones a través de la asociación de amigos del Museo de la Albertina.

Sitio web oficial

Puedes encontrar toda la información que necesitas, así como las formas de contacto, en su página web oficial: https://www.albertina.at/en/.

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